¿qué significa ser revolucionario? / antes usaba mi diario de forma cautelosa, escribiendo con un lápiz que pudiera borrar, hasta que pasé a la tinta y renuncié a formatos con los que me pudiera obsesionar / tantas montañas, tantos ríos / no reconozco quién era ayer / soy de las nubes, pero a veces me arrastro en el lodo / gusano / ¿qué hago con tantos recuerdos? / ¿qué hago con tantas ideas? / la vida se hace tan eterna en retrospectiva, pero el presente desaparece enseguida / cómo dueles, tiempo / comí un helado de fruta y olvidé que estaba triste / nunca viviré en una ciudad sin playa / circuitos sobrecargados — entendí que no me faltaba nada, sino que por el contrario, lo tenía todo de sobra, así que el problema no era la escasez, sino la gestión de la abundancia / mis amigos me aceptan como soy, y si no, pues no son mis amigos / en una fiesta no hay reglas y eso me abruma; en un concierto sí las hay y puedo cantar / ¿debería escribir o no? / pensar mucho hace daño, pues corres el riesgo de quitarle la magia a lo cotidiano / interactué con mis íconos contemporáneos y ya los veo como yo: humanos / hace un par de años prefería los números pares sin saber porqué, pero mi número es el 9 y nací a las 13:33, así que ahora los quiero a todos, del 0 al 10 / lo intenté una vez, y lo volveré a intentar / me gustan las rocas: grandes, medianas, pequeñas / pequeñas muertes: miedo, abandono y más / dormí bajo nuevas estrellas cada noche / descubrí que soy indestructible / cállate, grita, da igual / puto existencialismo / eres un niño de madera / según el horóscopo chino eres un dragón de metal / a través de la pantalla no puedo tocarte, y según un test que hice en internet, mi lenguaje de amor es el tacto / la ley de la polaridad / ser inteligente te hace tonto / el arco de triunfo, la puerta del ángel / ser ángel es lo más cercano a no ser nada.
Juega un poco, con el mito y el destino.
Cree en Dios y en las estrellas.
Háblale a los animales y a los objetos.
Enciende la llama de la inocencia y tráele calor al río congelado;
que se derrita la nieve y el hielo en sus venas,
que se liberen las lágrimas y regrese la vida a sus tierras.
Quizás existir no tiene un sentido,
entonces solo queda jugar;
Mantener libre la magia
hasta desembocar en el mar.
At times, I dissolve into the looking-glass.
As if walking through a familiar forest, I recognize shapes and shadows but the light hits differently. It bends towards the middle, spotlighting flickering scenes in time.
There's a bigger me, not older nor better, but more complete, grander.
I see him on stage. Lights hit from behind, tracing a celestial halo around my body, clad in ritual black, arms uncovered, dripping sweat, and life-filled eyes. I sing my songs with presence, sound moving through me and into the audience. They mirror me back.
I see my family. Their smiles dig deep valleys into their eye corners, and finally, their hearts beat softer. Safe inside their mountain haven, and free to seek beyond the highest peak — the world is ours to explore.
I daydream about this reality and wonder when will it reach me, when will I become it.
Little flickers...
Al fin tengo unos minutos para mí.
Día libre.
Ojalá todos los días fueran así, no libres de responsabilidades, pero sí libres de compromisos que nos roban autonomía. Entre tanta locura es muy fácil llenar los vacíos con más distracciones.
Un día libre es un respiro profundo. Fuera, pausa, dentro, pausa.
Con ese respiro regresan los sentidos:
Tacto, siento el sol en mis piernas.
Oído, el taladro y los pajaritos compiten por mi atención.
Vista, me quito los lentes y veo borroso, pero veo mejor.
Olfato, no hay nada que pueda percibir.
Gusto… sería bueno tomar un poco de agua.
Y termina el sin sentido... Silencio.
Un niño pequeño emerge desde las sombras en mi mente. Regresan las opciones, las posibilidades, los sueños.
Una vez leí que todo lo que hacemos al crecer es transformarnos en una versión más auténtica de nosotros.
Para mí, lo más auténtico es hacer lo que tú quieres realmente.
Cambié mi nombre hace un año porque mi nombre de nacimiento pesaba mucho. Ahora ya no pesa — lo llevo conmigo.
Mi nombre dado es esa parte mía que representa lo más puro, la inocencia y la magia, pero también la que fue dañada por el mundo.
Es ese niño que amó mucho y lloró mucho al sentir las cosas por primera vez. Ese niño que siguió cuestionándolo todo aún cuando no encontraba palabras para explicarlo.
Mi nombre elegido es esa parte mía que representa lo más auténtico, la constante destrucción de una máscara impuesta por el mundo y la creación de un nuevo yo que, irónicamente, no busca definirse.
Es ese ángel que sigue amando y llorando mucho, pero sin resistirse a las experiencias y sin etiquetarlas como buenas o malas. Ese ángel que vuela hacia las estrellas para hacer orgulloso a ese niño pequeño.
Cada día más libre — o auténtico.
Sigo imaginando flores cuando pienso en setiembre.
Durante muchos años, planté semillas creyendo que la tierra daría fruto si seguía regando. No sabía que, aunque las flores murieran al tocar el sol, las raíces no paraban de crecer.
Hace unos meses, arranque las raices del suelo y las transplanté al otro lado del mundo.
Tierra fertil.
Desde fuera, quizás fue una decisión apresurada, pero por dentro, era inevitable — solo necesitaba un pequeño empujón.
Ahora paso mi primera primavera lejos de casa.
Otoño.